“SENTÍ HORROR AL VER LOS CADÁVERES QUEMADOS DE LAS MONJAS DENTRO DE SUS ATAÚDES”
por Cristina Carulla
Teresina Blanch nació en 1918 en la Vila de Gràcia, Barcelona. De familia trabajadora, tuvo que abandonar los estudios a los 9 años, para ir a trabajar a la fábrica de hilos que se encontraba en la actual plaça del Raspall. “Eran otros tiempos”, comenta, “la única hija de 3, la niña a trabajar y los chicos a estudiar, hasta que les tocó ir al frente”.
En 1937 Teresina fue testigo de brutales ataques contra las parroquias y conventos del barrio por parte de amigos y vecinos.
¿Qué recuerdos tiene de aquella época?
Un día de invierno de 1937 bajé a la calle con mi prima. La ciudad estaba alterada, giramos por la calle del cuartel de Travessera y bajamos por el passeig de Sant Joan, todo aquello entonces era como un pueblo. Cientos de personas se cruzaban en todas las direcciones con paso acelerado. Al llegar al cruce con Diagonal vimos el humo que salía del convento y gente que salía corriendo del interior. Sentí horror cuando vi los cadáveres de la monjas dentro de sus ataúdes, quemados, todavía humeantes, expuestos a todos, apoyados sobre el muro de la iglesia.
¿Qué sintió al ser testigo de esa escena?
Miedo, mucho miedo. Además cada vez se escuchaban más cerca los disparos.
¿Cómo reaccionó?
Seguir mi camino. Todo el mundo se escondía. Buscar un lugar más seguro junto a mi familia. Eso es lo que hacías en los momentos de más peligro, estar con los tuyos.
¿Cuanto tiempo duró la quema de iglesias?
Fueron 3 días, pero en aquellos tiempos siempre pasaban desgracias, estábamos en guerra.
¿Cómo vivió los ataques a los religiosos de la ciudad?
Con mucha tristeza. Hacían barbaridades. No es justo que quienes consideras “los tuyos” maten y hagan cosas tan feas a gente buena. No era necesario saquear, quemar tumbas, incendiar iglesias con los curas y las monjas dentro…No es justo que ningún ser humano sufra sea cual sea su ideología.
¿Presenció algún ataque más contra la iglesia?
Sí, por desgracia. Justo en la calle de debajo de mi casa estaba el Convento de los padres (Claretianos).Una mañana subí a la azotea con mi madre para tender la ropa y vimos cómo salían las llamas por el tejado. Aún no me lo puedo sacar de la cabeza.
¿Qué pasó?
Los de la CNT habían entrado con antorchas y prendido fuego al Convento. Entre otras cosas que no quiero ni pensar. Los dejaron encerrados a todos dentro. Los curas y las monjas corrían en todas direcciones pidiendo ayuda a gritos. Las monjas, con sus velos blancos, corrían con cubos hacia las fuentes para llenarlos de agua. Todos estaban muy asustados. Nosotras observábamos desde el tejado, aterrorizadas, inmóviles, mientras ellos en la calles no paraban de correr. Recuerdo un mosaico de colores provocado por las vestimentas de curas, monjas y milicianos moviéndose en todas direcciones. Llenaban toda la calle de color y pánico.
¿Qué opina de lo que hicieron?
Fue horrible. Da igual que seas de la CNT o de la Iglesia. Todos nos conocíamos del barrio. Habíamos crecido juntos.
¿En su calle vivían militantes de la CNT?
Sí. Varias familias eran militantes de la CNT. Todos habíamos jugado juntos siempre. Por encima de todo éramos vecinos y compañeros. Recuerdo claramente a más de uno. En el piso de abajo vivía el Sisquet. Su familia era anarquista. Al terminar la guerra muchos desaparecieron, huyeron o se los llevaron.
¿Cómo?
Por ejemplo el Ramonet o el Rambla, que vivían también en mi escalera. En la planta baja. Recuerdo perfectamente que llevaban el flequillo largo. Al final de la guerra, una noche oí ruido y al mirar por una rendija, vi un camión lleno de chicos del barrio. Vinieron a buscar sus amigos y se fueron a Francia. Aquella noche se fueron muchos. Algunos volvieron al paso de los años, otros nunca más. El que tampoco volvió fue el Sisquet que vivía en el piso de abajo. Creo que él no pudo escapar. A él se lo llevaron. No me gusta recordar estas cosas.
¿Volvamos a la Iglesia, usted es católica?
Sí. Creo en Dios y respeto a la Iglesia, pero no estoy de acuerdo con todo lo que hacen, con todo lo que poseen cuando la gente se muere de hambre. Ni con lo que permiten.Nuestro Señor no haría lo que la Iglesia permite.
¿Qué le parece la visita del Papa a Barcelona?
Me hace mucha ilusión que haya venido a consagrar la Basílica de la Sagrada Familia, que es muy nuestra. La he visto crecer. Yo iba a la escuela de al lado. Pero todo lo demás, lo que hay alrededor del Papa, me da igual. Este Papa no me gusta, no estoy de acuerdo con lo que hacen y permiten desde la Iglesia. Pero los respeto y no les deseo ningún mal.
“SENTÍ HORROR AL VER LOS CADÁVERES QUEMADOS DE LAS MONJAS DENTRO DE SUS ATAÚDES”
por Cristina Carulla
Teresina Blanch nació en 1918 en la Vila de Gràcia, Barcelona. De familia trabajadora, tuvo que abandonar los estudios a los 9 años, para ir a trabajar a la fábrica de hilos que se encontraba en la actual plaça del Raspall. “Eran otros tiempos”, comenta, “la única hija de 3, la niña a trabajar y los chicos a estudiar, hasta que les tocó ir al frente”.
En 1937 Teresina fue testigo de brutales ataques contra las parroquias y conventos del barrio por parte de amigos y vecinos.
¿Qué recuerdos tiene de aquella época?
Un día de invierno de 1937 bajé a la calle con mi prima. La ciudad estaba alterada, giramos por la calle del cuartel de Travessera y bajamos por el passeig de Sant Joan, todo aquello entonces era como un pueblo. Cientos de personas se cruzaban en todas las direcciones con paso acelerado. Al llegar al cruce con Diagonal vimos el humo que salía del convento y gente que salía corriendo del interior. Sentí horror cuando vi los cadáveres de la monjas dentro de sus ataúdes, quemados, todavía humeantes, expuestos a todos, apoyados sobre el muro de la iglesia.
¿Qué sintió al ser testigo de esa escena?
Miedo, mucho miedo. Además cada vez se escuchaban más cerca los disparos.
¿Cómo reaccionó?
Seguir mi camino. Todo el mundo se escondía. Buscar un lugar más seguro junto a mi familia. Eso es lo que hacías en los momentos de más peligro, estar con los tuyos.
¿Cuanto tiempo duró la quema de iglesias?
Fueron 3 días, pero en aquellos tiempos siempre pasaban desgracias, estábamos en guerra.
¿Cómo vivió los ataques a los religiosos de la ciudad?
Con mucha tristeza. Hacían barbaridades. No es justo que quienes consideras “los tuyos” maten y hagan cosas tan feas a gente buena. No era necesario saquear, quemar tumbas, incendiar iglesias con los curas y las monjas dentro…No es justo que ningún ser humano sufra sea cual sea su ideología.
¿Presenció algún ataque más contra la iglesia?
Sí, por desgracia. Justo en la calle de debajo de mi casa estaba el Convento de los padres (Claretianos).Una mañana subí a la azotea con mi madre para tender la ropa y vimos cómo salían las llamas por el tejado. Aún no me lo puedo sacar de la cabeza.
¿Qué pasó?
Los de la CNT habían entrado con antorchas y prendido fuego al Convento. Entre otras cosas que no quiero ni pensar. Los dejaron encerrados a todos dentro. Los curas y las monjas corrían en todas direcciones pidiendo ayuda a gritos. Las monjas, con sus velos blancos, corrían con cubos hacia las fuentes para llenarlos de agua. Todos estaban muy asustados. Nosotras observábamos desde el tejado, aterrorizadas, inmóviles, mientras ellos en la calles no paraban de correr. Recuerdo un mosaico de colores provocado por las vestimentas de curas, monjas y milicianos moviéndose en todas direcciones. Llenaban toda la calle de color y pánico.
¿Qué opina de lo que hicieron?
Fue horrible. Da igual que seas de la CNT o de la Iglesia. Todos nos conocíamos del barrio. Habíamos crecido juntos.
¿En su calle vivían militantes de la CNT?
Sí. Varias familias eran militantes de la CNT. Todos habíamos jugado juntos siempre. Por encima de todo éramos vecinos y compañeros. Recuerdo claramente a más de uno. En el piso de abajo vivía el Sisquet. Su familia era anarquista. Al terminar la guerra muchos desaparecieron, huyeron o se los llevaron.
¿Cómo?
Por ejemplo el Ramonet o el Rambla, que vivían también en mi escalera. En la planta baja. Recuerdo perfectamente que llevaban el flequillo largo. Al final de la guerra, una noche oí ruido y al mirar por una rendija, vi un camión lleno de chicos del barrio. Vinieron a buscar sus amigos y se fueron a Francia. Aquella noche se fueron muchos. Algunos volvieron al paso de los años, otros nunca más. El que tampoco volvió fue el Sisquet que vivía en el piso de abajo. Creo que él no pudo escapar. A él se lo llevaron. No me gusta recordar estas cosas.
¿Volvamos a la Iglesia, usted es católica?
Sí. Creo en Dios y respeto a la Iglesia, pero no estoy de acuerdo con todo lo que hacen, con todo lo que poseen cuando la gente se muere de hambre. Ni con lo que permiten.Nuestro Señor no haría lo que la Iglesia permite.
¿Qué le parece la visita del Papa a Barcelona?
Me hace mucha ilusión que haya venido a consagrar la Basílica de la Sagrada Familia, que es muy nuestra. La he visto crecer. Yo iba a la escuela de al lado. Pero todo lo demás, lo que hay alrededor del Papa, me da igual. Este Papa no me gusta, no estoy de acuerdo con lo que hacen y permiten desde la Iglesia. Pero los respeto y no les deseo ningún mal.
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