BESOS DE BIENVENIDA
por Jordi Domènech
Cientos de gays y lesbianas reciben al Papa con un caluroso beso para protestar sobre la posición de la Iglesia respecto a la sexualidad.
“El amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural”.
De esta manera el Papa Benedicto XVI atacó el matrimonio homosexual en su sermón durante la consagración de la Sagrada Familia como basílica. También añadió que “la Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar”.
Estas declaraciones reabren el debate. Los colectivos de gays y lesbianas, junto con los movimientos feministas, y otros contrarios al clero mostraron su oposición a la visita del Papa y a las opiniones de la Iglesia.
Una postura, para algunos, nada acorde con lo que la sociedad siente actualmente. En España se ha legalizado el matrimonio homosexual, ya es posible la adopción homoparental y se ha despenalizado el aborto. Se vive un auge de los derechos civiles nunca visto que ha generado una grieta entre el Estado español y el Vaticano.
Para defender estos derechos, cientos de gays y lesbianas se reunieron el pasado 7 de noviembre con la intención de protestar de forma creativa contra la postura de la iglesia. “Demostrar que el beso es el mejor arma”, como se podía leer en el blog del Queer Kissing Flashmob, página de los organizadores del evento.
Flashmob significa en inglés multitud instantánea. Se trata de una acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa rápidamente.
La flashmob barcelonesa se organizó utilizando las redes sociales, facebook, twitter y wordpress, alcanzando una repercusión en los medios que sus responsables no se esperaban ni por asomo. Se ha hablado de ello en todos los periódicos del país, han aparecido noticias en los cinco continentes y han tenido un apoyo unánime de todos los colectivos LGTB de Europa.
“Llamar la atención de forma pacífica y apasionada contra la posición de la Iglesia respecto a la sexualidad”, según afirma Joan, uno de los organizadores del evento. Según ellos, la idea empezó entre unos amigos que querían hacer algo durante la visita del Papa a Barcelona. Se les ocurrió besarse al paso del Sumo Pontífice.
A pesar del gran eco mediático que suscitó la iniciativa, Facebook ha censurado reiteradamente el acto por considerarlo “agresivo”, y “utilizar palabras ofensivas”. Explicaciones sintéticas de los emails que recibieron los organizadores. “Es curioso que hayan tratado de censurarnos a nosotros, pero no a grupos que, por ejemplo, piden la muerte de Obama”. Al final Facebook rectificó, y el evento pudo continuar por este canal.
El Papa Benedicto XVI, se alojaba en el Arzobispado de Barcelona, junto a la Catedral. Su larga jornada empezaba a las 9 de la mañana en la plaza de la Catedral para, acto seguido, dirigirse por vía Laietana en dirección al templo construido por Gaudí. Desde primera hora, a las 7 de la mañana, se reservaban lugares para poder ver al Papa en primera fila.
Una familia de Sabadell sostiene una bandera del Vaticano y otra de Cataluña. Tienen unas ganas enormes de ver al Papa porque la pequeña, Ariadna, asiste a catequesis y el año que viene hará la primera comunión.
Un grupo perteneciente al Camino Neocatecumenal, ultraconservadores que practican una educación permanente en la fe, tocan la guitarra, la percusión y cantan “Quién es ésta que sube del desierto”. Animan los tiempos muertos hasta que aparezca el Papamóvil.
Los voluntarios que ha reclutado el arzobispado de Barcelona, reparten banderas del Vaticano con la imagen del Papa, mientras va apareciendo cada vez más gente. Algunos de ellos peculiares. Como Carmen, de Uruguay, envuelta en una bandera del Vaticano y devota del Papa. Es periodista y escribe para un periódico de su país.
Un grupo de chicos reconoce venir a la flashmob pese a su aspecto de seminaristas. “Nos hemos disfrazado para que tenga más impacto”, reconoce Álex, uno de ellos. Enfrente, un dispositivo descomunal de Mossos d’Esquadra. Se están organizando. Aparece el Papamóvil sin el Papa.
Poco a poco la plaza se llena de gente. Los que van a participar en la flashmob se mezclan con los fieles católicos. Quieren pasar inadvertidos, pero algunos no lo consiguen. Del Hotel Colón, comienza a salir el alto Clero que ha pasado la noche cerca del Papa.
La plaza se llena, son casi las 9 de la mañana. Ha llegado el momento, el Papa está a punto de salir. Los medios se preparan. Multitud de fotógrafos quieren inmortalizar los besos al paso de Benedicto XVI. Cuando finalmente aparece, comienzan los besos. Hombres con hombres, mujeres con mujeres, besos, picos, morreos, silbidos, gritos que se mezclan. Unos a favor del pontífice, “¡Viva el Papa!”, otros totalmente contrarios, “¡Pederastas!”
Los fieles se molestan por la acción. “¡Es una falta de respeto!”, hasta un “¡Maricones de mierda!” se puede escuchar. Gritan “¡Benedicto!” con fuerza para silenciar los “¡Yo no te espero!”
Al grito de “Esta es la juventud del Papa”, desfilaban frente el grupo que vino a la flashmob, que responden con un “Bote, bote, bote, pederasta el que no bote”. Se viven momentos un poco tensos entro los dos bandos, pero no llega a más. Aún así, los Mossos d’Esquadra se encargaron de terminarlo, provocando una silbada monumental y gritos de “Libertad de expresión”.
Benedicto XVI circula ya a la altura de la calle Marina y en la plaza de la Catedral los ánimos se calman. Los medios están entrevistando a una familia. Son padres homosexuales y sujetan en brazos a una niña de 4 años. Ella les abraza con ternura y se escucha “Os estimo papes”…
BESOS DE BIENVENIDA
por Jordi Domènech
Cientos de gays y lesbianas reciben al Papa con un caluroso beso para protestar sobre la posición de la Iglesia respecto a la sexualidad.
“El amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural”.
De esta manera el Papa Benedicto XVI atacó el matrimonio homosexual en su sermón durante la consagración de la Sagrada Familia como basílica. También añadió que “la Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar”.
Estas declaraciones reabren el debate. Los colectivos de gays y lesbianas, junto con los movimientos feministas, y otros contrarios al clero mostraron su oposición a la visita del Papa y a las opiniones de la Iglesia.
Una postura, para algunos, nada acorde con lo que la sociedad siente actualmente. En España se ha legalizado el matrimonio homosexual, ya es posible la adopción homoparental y se ha despenalizado el aborto. Se vive un auge de los derechos civiles nunca visto que ha generado una grieta entre el Estado español y el Vaticano.
Para defender estos derechos, cientos de gays y lesbianas se reunieron el pasado 7 de noviembre con la intención de protestar de forma creativa contra la postura de la iglesia. “Demostrar que el beso es el mejor arma”, como se podía leer en el blog del Queer Kissing Flashmob, página de los organizadores del evento.
Flashmob significa en inglés multitud instantánea. Se trata de una acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa rápidamente.
La flashmob barcelonesa se organizó utilizando las redes sociales, facebook, twitter y wordpress, alcanzando una repercusión en los medios que sus responsables no se esperaban ni por asomo. Se ha hablado de ello en todos los periódicos del país, han aparecido noticias en los cinco continentes y han tenido un apoyo unánime de todos los colectivos LGTB de Europa.
“Llamar la atención de forma pacífica y apasionada contra la posición de la Iglesia respecto a la sexualidad”, según afirma Joan, uno de los organizadores del evento. Según ellos, la idea empezó entre unos amigos que querían hacer algo durante la visita del Papa a Barcelona. Se les ocurrió besarse al paso del Sumo Pontífice.
A pesar del gran eco mediático que suscitó la iniciativa, Facebook ha censurado reiteradamente el acto por considerarlo “agresivo”, y “utilizar palabras ofensivas”. Explicaciones sintéticas de los emails que recibieron los organizadores. “Es curioso que hayan tratado de censurarnos a nosotros, pero no a grupos que, por ejemplo, piden la muerte de Obama”. Al final Facebook rectificó, y el evento pudo continuar por este canal.
El Papa Benedicto XVI, se alojaba en el Arzobispado de Barcelona, junto a la Catedral. Su larga jornada empezaba a las 9 de la mañana en la plaza de la Catedral para, acto seguido, dirigirse por vía Laietana en dirección al templo construido por Gaudí. Desde primera hora, a las 7 de la mañana, se reservaban lugares para poder ver al Papa en primera fila.
Una familia de Sabadell sostiene una bandera del Vaticano y otra de Cataluña. Tienen unas ganas enormes de ver al Papa porque la pequeña, Ariadna, asiste a catequesis y el año que viene hará la primera comunión.
Un grupo perteneciente al Camino Neocatecumenal, ultraconservadores que practican una educación permanente en la fe, tocan la guitarra, la percusión y cantan “Quién es ésta que sube del desierto”. Animan los tiempos muertos hasta que aparezca el Papamóvil.
Los voluntarios que ha reclutado el arzobispado de Barcelona, reparten banderas del Vaticano con la imagen del Papa, mientras va apareciendo cada vez más gente. Algunos de ellos peculiares. Como Carmen, de Uruguay, envuelta en una bandera del Vaticano y devota del Papa. Es periodista y escribe para un periódico de su país.
Un grupo de chicos reconoce venir a la flashmob pese a su aspecto de seminaristas. “Nos hemos disfrazado para que tenga más impacto”, reconoce Álex, uno de ellos. Enfrente, un dispositivo descomunal de Mossos d’Esquadra. Se están organizando. Aparece el Papamóvil sin el Papa.
Poco a poco la plaza se llena de gente. Los que van a participar en la flashmob se mezclan con los fieles católicos. Quieren pasar inadvertidos, pero algunos no lo consiguen. Del Hotel Colón, comienza a salir el alto Clero que ha pasado la noche cerca del Papa.
La plaza se llena, son casi las 9 de la mañana. Ha llegado el momento, el Papa está a punto de salir. Los medios se preparan. Multitud de fotógrafos quieren inmortalizar los besos al paso de Benedicto XVI. Cuando finalmente aparece, comienzan los besos. Hombres con hombres, mujeres con mujeres, besos, picos, morreos, silbidos, gritos que se mezclan. Unos a favor del pontífice, “¡Viva el Papa!”, otros totalmente contrarios, “¡Pederastas!”
Los fieles se molestan por la acción. “¡Es una falta de respeto!”, hasta un “¡Maricones de mierda!” se puede escuchar. Gritan “¡Benedicto!” con fuerza para silenciar los “¡Yo no te espero!”
Al grito de “Esta es la juventud del Papa”, desfilaban frente el grupo que vino a la flashmob, que responden con un “Bote, bote, bote, pederasta el que no bote”. Se viven momentos un poco tensos entro los dos bandos, pero no llega a más. Aún así, los Mossos d’Esquadra se encargaron de terminarlo, provocando una silbada monumental y gritos de “Libertad de expresión”.
Benedicto XVI circula ya a la altura de la calle Marina y en la plaza de la Catedral los ánimos se calman. Los medios están entrevistando a una familia. Son padres homosexuales y sujetan en brazos a una niña de 4 años. Ella les abraza con ternura y se escucha “Os estimo papes”…
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