EDITORIAL
por Alberto Arcewww.albertoarce.com
Podría tratarse de la crónica de un concierto de Shakira o de una final de la Champions League si nos quedásemos con la imagen de cientos de adolescentes que corean cancioneros memorizados con pasión. Que cantan, ondean banderolas y agitan pancartas. Que han pasado la noche en vela con la cara pintada de  bandera española. Que compiten, orgullosos, por el retrato. Ante cientos de periodistas que, acreditados para cubrir el evento, buscan la nota de color, la imagen más llamativa o el enfoque más exclusivo.
Pero no. Ni mucho menos. No hablamos de una estrella del pop. Cubrimos una visita del Papa a Barcelona.
Pese a su objetivo declarado -consagrar el templo de la Sagrada Familia como basílica de la cristiandad- la gira papal termina convertida en mezcla de espectáculo televisivo y detonante de un intenso debate político barcelonés. Casi un género propio. Caldo de cultivo, por tanto, para una cobertura periodística que, con el evento como excusa, nos permita radiografiar la Barcelona de 2010. La de la precampaña electoral. La del final casi seguro del gobierno de izquierda en Cataluña.
Al mismo tiempo que los partidarios de la Iglesia sentían lo reconfortante de la fe, sus detractores decidieron protestar contra el conservadurismo, contrario a los derechos civiles, que se asienta con fuerza en el discurso público de las altas esferas católicas.
Si además tenemos en cuenta que los mensajes de indudable contenido político lanzados por el Sumo Pontífice de los creyentes, “España regresa a los tiempos oscuros del anticericalismo republicano”, se emiten en el transcurso de un viaje financiado por un estado que aún debate entre laicismo, aconfesionalidad y el innegable “poder blando” de la Iglesia, se abre la veda del interés público y la necesidad de una información exhaustiva, que trate de recoger diferentes puntos de vista sobre el evento y el debate desencadenado.
Se contextualiza el anticlericalismo barcelonés gracias a los recuerdos de Teresina, testigo de las iglesias y conventos que ardían en la Barcelona de 1937. Participamos en el Queer kissing flashmob de los colectivos LGTB. Tratamos de colarnos en la Sagrada Familia sin acreditación, escuchamos sin prisas a miembros del Movimiento apostólico de Schoenstatt, a la Presidenta del Movimiento Bíblico o a un párroco del barrio de Gracia y participamos en todas las manifestaciones de la izquierda laica o algunas oraciones de la derecha más conservadora. Sin olvidarnos, por supuesto, poderoso caballero es don dinero, de lo que sucede tras los balcones no alquilados -negocios fallidos, maná caducado antes de comenzar a cocinarse- frente a la Basílica o escuchar las opiniones de los comerciantes a los que se les prometía el oro y se quedaron compuestos y sin clientela frente a su partido de liga de cada domingo.
Así inauguramos youdoc, una plataforma de periodismo documental que pretende canalizar energía colaborativa y vocación periodística, confluyendo en un nodo, RUIDO Formación, para que lo que sucede en Barcelona fluya y se comunique.
El periodismo bulle y se despereza. Ocupa las calles de nuevo. Por eso necesitamos youdoc. Para leer a reporteros libres e independientes que no nos van a contar lo que queremos oír. Ni lo que ya sabemos. Ni lo políticamente correcto. Youdoc es proceso, creación y producción. Es periodismo vivo.  
 
 

EDITORIAL

por Alberto Arce
www.albertoarce.com

Podría tratarse de la crónica de un concierto de Shakira o de una final de la Champions League si nos quedásemos con la imagen de cientos de adolescentes que corean cancioneros memorizados con pasión. Que cantan, ondean banderolas y agitan pancartas. Que han pasado la noche en vela con la cara pintada de  bandera española. Que compiten, orgullosos, por el retrato. Ante cientos de periodistas que, acreditados para cubrir el evento, buscan la nota de color, la imagen más llamativa o el enfoque más exclusivo.

Pero no. Ni mucho menos. No hablamos de una estrella del pop. Cubrimos una visita del Papa a Barcelona.

Pese a su objetivo declarado -consagrar el templo de la Sagrada Familia como basílica de la cristiandad- la gira papal termina convertida en mezcla de espectáculo televisivo y detonante de un intenso debate político barcelonés. Casi un género propio. Caldo de cultivo, por tanto, para una cobertura periodística que, con el evento como excusa, nos permita radiografiar la Barcelona de 2010. La de la precampaña electoral. La del final casi seguro del gobierno de izquierda en Cataluña.

Al mismo tiempo que los partidarios de la Iglesia sentían lo reconfortante de la fe, sus detractores decidieron protestar contra el conservadurismo, contrario a los derechos civiles, que se asienta con fuerza en el discurso público de las altas esferas católicas.

Si además tenemos en cuenta que los mensajes de indudable contenido político lanzados por el Sumo Pontífice de los creyentes, España regresa a los tiempos oscuros del anticericalismo republicano”, se emiten en el transcurso de un viaje financiado por un estado que aún debate entre laicismo, aconfesionalidad y el innegable “poder blando” de la Iglesia, se abre la veda del interés público y la necesidad de una información exhaustiva, que trate de recoger diferentes puntos de vista sobre el evento y el debate desencadenado.

Se contextualiza el anticlericalismo barcelonés gracias a los recuerdos de Teresina, testigo de las iglesias y conventos que ardían en la Barcelona de 1937. Participamos en el Queer kissing flashmob de los colectivos LGTB. Tratamos de colarnos en la Sagrada Familia sin acreditación, escuchamos sin prisas a miembros del Movimiento apostólico de Schoenstatt, a la Presidenta del Movimiento Bíblico o a un párroco del barrio de Gracia y participamos en todas las manifestaciones de la izquierda laica o algunas oraciones de la derecha más conservadora. Sin olvidarnos, por supuesto, poderoso caballero es don dinero, de lo que sucede tras los balcones no alquilados -negocios fallidos, maná caducado antes de comenzar a cocinarse- frente a la Basílica o escuchar las opiniones de los comerciantes a los que se les prometía el oro y se quedaron compuestos y sin clientela frente a su partido de liga de cada domingo.

Así inauguramos youdoc, una plataforma de periodismo documental que pretende canalizar energía colaborativa y vocación periodística, confluyendo en un nodo, RUIDO Formación, para que lo que sucede en Barcelona fluya y se comunique.

El periodismo bulle y se despereza. Ocupa las calles de nuevo. Por eso necesitamos youdoc. Para leer a reporteros libres e independientes que no nos van a contar lo que queremos oír. Ni lo que ya sabemos. Ni lo políticamente correcto. Youdoc es proceso, creación y producción. Es periodismo vivo. 

 

 

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Podría tratarse de la crónica de un concierto de Shakira o de una final de la Champions League si nos quedásemos con la imagen de cientos de adolescentes que corean cancioneros memorizados con pasión. Que cantan, ondean banderolas y agitan pancartas. Que han pasado la noche en vela con la cara pintada de  bandera española. Que compiten, orgullosos, por el retrato. Ante cientos de periodistas que, acreditados para cubrir el evento, buscan la nota de color, la imagen más llamativa o el enfoque más exclusivo.
Pero no. Ni mucho menos. No hablamos de una estrella del pop. Cubrimos una visita del Papa a Barcelona.
Pese a su objetivo declarado -consagrar el templo de la Sagrada Familia como basílica de la cristiandad- la gira papal termina convertida en mezcla de espectáculo televisivo y detonante de un intenso debate político barcelonés. Casi un género propio. Caldo de cultivo, por tanto, para una cobertura periodística que, con el evento como excusa, nos permita radiografiar la Barcelona de 2010. La de la precampaña electoral. La del final casi seguro del gobierno de izquierda en Cataluña.
Al mismo tiempo que los partidarios de la Iglesia sentían lo reconfortante de la fe, sus detractores decidieron protestar contra el conservadurismo, contrario a los derechos civiles, que se asienta con fuerza en el discurso público de las altas esferas católicas.
Si además tenemos en cuenta que los mensajes de indudable contenido político lanzados por el Sumo Pontífice de los creyentes, “España regresa a los tiempos oscuros del anticericalismo republicano”, se emiten en el transcurso de un viaje financiado por un estado que aún debate entre laicismo, aconfesionalidad y el innegable “poder blando” de la Iglesia, se abre la veda del interés público y la necesidad de una información exhaustiva, que trate de recoger diferentes puntos de vista sobre el evento y el debate desencadenado.
Se contextualiza el anticlericalismo barcelonés gracias a los recuerdos de Teresina, testigo de las iglesias y conventos que ardían en la Barcelona de 1937. Participamos en el Queer kissing flashmob de los colectivos LGTB. Tratamos de colarnos en la Sagrada Familia sin acreditación, escuchamos sin prisas a miembros del Movimiento apostólico de Schoenstatt, a la Presidenta del Movimiento Bíblico o a un párroco del barrio de Gracia y participamos en todas las manifestaciones de la izquierda laica o algunas oraciones de la derecha más conservadora. Sin olvidarnos, por supuesto, poderoso caballero es don dinero, de lo que sucede tras los balcones no alquilados -negocios fallidos, maná caducado antes de comenzar a cocinarse- frente a la Basílica o escuchar las opiniones de los comerciantes a los que se les prometía el oro y se quedaron compuestos y sin clientela frente a su partido de liga de cada domingo.
Así inauguramos youdoc, una plataforma de periodismo documental que pretende canalizar energía colaborativa y vocación periodística, confluyendo en un nodo, RUIDO Formación, para que lo que sucede en Barcelona fluya y se comunique.
El periodismo bulle y se despereza. Ocupa las calles de nuevo. Por eso necesitamos youdoc. Para leer a reporteros libres e independientes que no nos van a contar lo que queremos oír. Ni lo que ya sabemos. Ni lo políticamente correcto. Youdoc es proceso, creación y producción. Es periodismo vivo.  
 
 

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Podría tratarse de la crónica de un concierto de Shakira o de una final de la Champions League si nos quedásemos con la imagen de cientos de adolescentes que corean cancioneros memorizados con pasión. Que cantan, ondean banderolas y agitan pancartas. Que han pasado la noche en vela con la cara pintada de  bandera española. Que compiten, orgullosos, por el retrato. Ante cientos de periodistas que, acreditados para cubrir el evento, buscan la nota de color, la imagen más llamativa o el enfoque más exclusivo.

Pero no. Ni mucho menos. No hablamos de una estrella del pop. Cubrimos una visita del Papa a Barcelona.

Pese a su objetivo declarado -consagrar el templo de la Sagrada Familia como basílica de la cristiandad- la gira papal termina convertida en mezcla de espectáculo televisivo y detonante de un intenso debate político barcelonés. Casi un género propio. Caldo de cultivo, por tanto, para una cobertura periodística que, con el evento como excusa, nos permita radiografiar la Barcelona de 2010. La de la precampaña electoral. La del final casi seguro del gobierno de izquierda en Cataluña.

Al mismo tiempo que los partidarios de la Iglesia sentían lo reconfortante de la fe, sus detractores decidieron protestar contra el conservadurismo, contrario a los derechos civiles, que se asienta con fuerza en el discurso público de las altas esferas católicas.

Si además tenemos en cuenta que los mensajes de indudable contenido político lanzados por el Sumo Pontífice de los creyentes, España regresa a los tiempos oscuros del anticericalismo republicano”, se emiten en el transcurso de un viaje financiado por un estado que aún debate entre laicismo, aconfesionalidad y el innegable “poder blando” de la Iglesia, se abre la veda del interés público y la necesidad de una información exhaustiva, que trate de recoger diferentes puntos de vista sobre el evento y el debate desencadenado.

Se contextualiza el anticlericalismo barcelonés gracias a los recuerdos de Teresina, testigo de las iglesias y conventos que ardían en la Barcelona de 1937. Participamos en el Queer kissing flashmob de los colectivos LGTB. Tratamos de colarnos en la Sagrada Familia sin acreditación, escuchamos sin prisas a miembros del Movimiento apostólico de Schoenstatt, a la Presidenta del Movimiento Bíblico o a un párroco del barrio de Gracia y participamos en todas las manifestaciones de la izquierda laica o algunas oraciones de la derecha más conservadora. Sin olvidarnos, por supuesto, poderoso caballero es don dinero, de lo que sucede tras los balcones no alquilados -negocios fallidos, maná caducado antes de comenzar a cocinarse- frente a la Basílica o escuchar las opiniones de los comerciantes a los que se les prometía el oro y se quedaron compuestos y sin clientela frente a su partido de liga de cada domingo.

Así inauguramos youdoc, una plataforma de periodismo documental que pretende canalizar energía colaborativa y vocación periodística, confluyendo en un nodo, RUIDO Formación, para que lo que sucede en Barcelona fluya y se comunique.

El periodismo bulle y se despereza. Ocupa las calles de nuevo. Por eso necesitamos youdoc. Para leer a reporteros libres e independientes que no nos van a contar lo que queremos oír. Ni lo que ya sabemos. Ni lo políticamente correcto. Youdoc es proceso, creación y producción. Es periodismo vivo. 

 

 

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Notes:

  1. youdoc posted this

¿Qué es youdoc?

Mira. Aprende. Colabora. Documenta. Y comunica.

Youdoc se concibe como un contenedor de propuestas documentales que apuestan por hibridar disciplinas y formatos.


Keywords: Documental. Nodo. Acción colaborativa.

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"Barcelona, dividida ante la visita de Benedicto XVI" es el primer proyecto que alberga youdoc.
Concepto y coordinación: Alberto Arce.
Realización: Alberto Arce, Arianna Giménez, Cristina Carulla, Edgar Melo, Joaquín Jordán, Jordi Domenech, Mariano Re, Marta Casas, Neus Solà, Roberto Amado, Victor Tapia y David Datzira